viernes, 27 de septiembre de 2013

MIGRACIONES: PEREGRINACIONES DE FE Y ESPERANZA


MARCHA  A FAVOR DE LA PAZ Y LA JUSTICIA
31 DE AGOSTO 2013




El sol inclemente de la ciudad de Tierra Blanca estaba apenas escondiéndose; eran pasadas las seis de la tarde y ya se encontraban decenas de personas vestidas de blanco congregadas en el monumento a la bandera para comenzar la marcha que marcaba el inicio de la celebración de la Jornada Nacional del Migrante 2013, organizada por el Albergue Decanal Guadalupano de Tierra Blanca, Veracruz.  El propósito: marchar por las calles de la ciudad en señal de agradecimiento por la solidaridad de la comunidad terrablanquense ante nuestros hermanos migrantes y unir a toda la sociedad sin diferencia de edad, creencia, nacionalidad o ideal en una sola voz a favor de de la paz y la justicia en nuestro país.

La marcha arrancó poco después de las seis y media de la tarde; cientos de personas de diferentes sectores de la población caminaban juntos acompañados de música con mensajes esperanzadores y positivos; las pancartas resaltaban de entre la multitud con mensajes como "todos merecemos una vida más digna"; " los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes" y "la paz es un derecho humano". Al frente del grupo congregado, una manta con el título "Marcha a favor de la paz y la justicia", era portada por distintos miembros de grupos que se han solidarizado con la causa de los migrantes.

La primera parada fue en la purificadora de agua "Los Colorines", donde Héctor Vargas S.J., colaborador del albergue, agradeció a los dueños y el personal de éste establecimiento por su ayuda y entrega a quienes más lo necesitan.  En sus propias palabras: "Al hacer este gesto de solidaridad nos enriquecemos como humanidad y caminamos en la construcción de un mundo más justo".
La siguiente parada fue en las instalaciones de la Cruz Roja de Tierra Blanca, donde la doctora Lupita Martínez Del Toro, quien colaboró en el rubro de de la salud en el albergue, dijo: "Muchas gracias a todos ustedes que han sido solidarios para seguir curando las heridas de todos los migrantes para seguirles dando (...) una esperanza llena de vida".

Caminando a un mismo paso y compartiendo una sola voz, la comunidad terrablanquense se levantó para dar un mensaje esperanzador y unirse para compartir un nuevo camino. En palabras de Gandhi: "No hay camino para la paz, la paz es el camino".

La siguiente parada de la marcha fue en la máquina "Mi prieta linda", punto significativo en la ciudad, donde Juan Pablo Silva, abogado encargado de las cuestiones legales del albergue, enfatizó en la importancia de solidarizarse con los migrantes y de construir una comunidad en donde se respeten sus derechos humanos.

El punto climático y culminante de la noche fue la llegada al parque Juárez en el centro de la ciudad, donde la multitud se congregó frente a un muro; uno como tantos que imperan en la estructura de la sociedad contemporánea. La hermana Dolores Palencia, directora del Albergue Decanal Guadalupano, recalcó la importancia de "comprometernos a actuar para que termine la discriminación, la opresión, los abusos, la división, la violencia y la injusticia"; e inmediatamente el muro se derrumbó, desplegándose así estelas con palabras como "Hospitalidad", "diversidad" y "respeto"; siendo éstos los valores capaces de destruir los muros que nos rodean en la sociedad, tanto físicos como ideológicos.

Y así concluyó el primer día de la jornada, con la gente llena de energía, entusiasmo y, sobre todas las cosas, esperanza. Esperanza de poder construir un mejor mañana, de buscar soluciones, de vivir en unidad y luchar por la justicia diariamente, como un solo pueblo sin divisiones ni prejuicios.

LUIS ADRIAN RUIZ DUARTE.
Voluntario en el Albergue Decanal Guadalupano

Otoño 2013





















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