Se nos dice de Jesús que en la Última cena,
se levantó de la mesa y «se puso a lavar los pies de los discípulos».
Según el relato, lo hizo para dar ejemplo a todos y hacerles saber que sus
seguidores deberían vivir en actitud de servicio mutuo: «Lavándoos los pies
unos a otros». El gesto es insólito.
En una sociedad donde está tan perfectamente determinado el rol de las personas y los grupos, es impensable que el comensal de una comida festiva, y menos aún el que preside la mesa, se ponga a realizar esta tarea humilde reservada a siervos y esclavos. Según el relato, Jesús deja su puesto y, como un esclavo, comienza a lavar los pies a los discípulos. Difícilmente se puede trazar una imagen más expresiva de lo que ha sido su vida, y de lo que quiere dejar grabado para siempre en sus seguidores.
Lo ha repetido muchas veces: «El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos». Jesús lo expresa ahora plásticamente en esta escena: limpiando los pies a sus discípulos está actuando como siervo y esclavo de todos; dentro de unas horas morirá crucificado, un castigo reservado sobre todo a esclavos.
Siguiendo los pasos de Jesús, muchas personas a lo largo y ancho de México y en muchas partes del mundo, hacen suyas esas palabras y las ponen en práctica. El servicio y la entrega generosa en los albergues para migrantes son gran ejemplo de tantas personas, que como Jesús, se ponen de rodillas, olvidando prejuicios y se ponen a servir.
GRACIAS DE CORAZÓN
En una sociedad donde está tan perfectamente determinado el rol de las personas y los grupos, es impensable que el comensal de una comida festiva, y menos aún el que preside la mesa, se ponga a realizar esta tarea humilde reservada a siervos y esclavos. Según el relato, Jesús deja su puesto y, como un esclavo, comienza a lavar los pies a los discípulos. Difícilmente se puede trazar una imagen más expresiva de lo que ha sido su vida, y de lo que quiere dejar grabado para siempre en sus seguidores.
Lo ha repetido muchas veces: «El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos». Jesús lo expresa ahora plásticamente en esta escena: limpiando los pies a sus discípulos está actuando como siervo y esclavo de todos; dentro de unas horas morirá crucificado, un castigo reservado sobre todo a esclavos.
Siguiendo los pasos de Jesús, muchas personas a lo largo y ancho de México y en muchas partes del mundo, hacen suyas esas palabras y las ponen en práctica. El servicio y la entrega generosa en los albergues para migrantes son gran ejemplo de tantas personas, que como Jesús, se ponen de rodillas, olvidando prejuicios y se ponen a servir.
GRACIAS DE CORAZÓN
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